La pregunta que nos hacen siempre es qué producto mata la procesionaria. Y la pregunta buena es otra: en qué mes estamos. El mismo tratamiento que en noviembre funciona, en febrero no sirve de nada, porque la oruga ya no come lo que le has puesto encima.
Por qué no es solo una molestia
La procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa, es una oruga de pinar mediterráneo. El problema no es que se coma las acículas del pino, que eso un pino sano lo aguanta. El problema son los pelos.
Cada oruga lleva cientos de miles de pelos minúsculos con una proteína urticante. Se desprenden solos, vuelan, y no hace falta tocar nada para reaccionar. En personas producen urticaria, conjuntivitis y, en gente sensible, reacciones respiratorias serias. En perros es peor: olfatean la fila de orugas en el suelo, la tocan con la lengua y la reacción puede llegar a la necrosis de la punta de la lengua. Cada invierno hay urgencias veterinarias por esto en toda la comarca.
Por eso, en un jardín donde hay niños o perros, la procesionaria no es un tema estético. Es un tema de seguridad, y tiene fecha.
El ciclo, que es lo que manda
Todo lo que puedes hacer depende de dónde está el insecto este mes. Este es el calendario aproximado en nuestra zona, y varía unas semanas según el año y la altitud:
- Junio a septiembre. Vuelan las mariposas y ponen los huevos en las ramas. No se ve nada desde el suelo. Es la época de las trampas de feromona, que capturan machos y sirven sobre todo para saber cuánta población hay. El Departament d'Agricultura hace este seguimiento con trampas desde 1988.
- Septiembre a noviembre. Nacen las orugas y empiezan a comer. Son pequeñas y están expuestas. Esta es la ventana buena del tratamiento. Aquí es cuando el producto biológico hace efecto de verdad.
- Diciembre a febrero. Ya han hecho las bolsas blancas que todo el mundo reconoce. La oruga es grande, está protegida dentro del nido y come poco. El tratamiento por aspersión ya no entra bien. Lo que queda es retirar los nidos o hacer endoterapia.
- Enero a abril. Bajan en fila india a enterrarse. Es el momento de máximo riesgo para perros y niños, porque las orugas están en el suelo y van llenas de pelos.
- El resto del año. Están enterradas haciendo la crisálida, esperando para salir mariposa. No hay nada que hacer hasta junio.
Si te quedas con una sola idea de este artículo: la llamada buena es en septiembre, no en enero. En enero lo que haremos será contener el problema, no evitarlo.
Los tratamientos, y para qué sirve cada uno
No hay uno mejor. Hay uno para cada mes y para cada situación.
- Bacillus thuringiensis kurstaki. Es una bacteria que solo afecta a larvas de mariposa y se aplica pulverizada. No es un veneno de contacto: la oruga se lo tiene que comer con la acícula, y por eso solo funciona cuando la oruga es pequeña y come mucho, en otoño. Es el tratamiento que usa la propia administración en los pinares públicos. En un jardín particular es la primera opción si llegamos a tiempo.
- Endoterapia. Se inyecta el producto en el tronco y el árbol lo distribuye por dentro. No hay nube de producto en el aire, cosa que la hace la indicada cuando hay vecinos pegados, piscina, huerto o animales. Sirve más allá del otoño y es la que usamos a menudo en invierno.
- Retirada mecánica de los nidos. Subir, cortar la rama con la bolsa y destruirla. Es la opción de invierno cuando los nidos son pocos y localizados, y la más directa cuando el pino está encima de una zona de paso.
- Trampas de collar en el tronco. Es un anillo alrededor del tronco que intercepta la fila cuando baja y la desvía a una bolsa. No evita que el árbol se haya comido, pero evita que las orugas lleguen al suelo, que es lo que te preocupa si tienes perros. Hay que colocarla antes de que empiece la bajada.
- Trampas de feromona. Captura machos en verano. En una finca grande ayuda a bajar la población del año siguiente. En un jardín con tres pinos, por sí sola, no te va a resolver el invierno.
Los nidos: cómo no se deben quitar
Cada invierno nos llama alguien que ha intentado resolverlo por su cuenta y ha acabado peor. Las tres maneras malas, por orden de frecuencia:
- A escopetazos. Sí, pasa. Rompes la bolsa, los pelos urticantes se reparten por todo el jardín y las orugas quedan vivas y esparcidas por el suelo. Es el peor resultado posible.
- Con una pértiga desde el suelo. La bolsa cae, se rompe en el impacto y los pelos te caen encima. Si lo haces sin protección respiratoria y ocular, acabas en urgencias.
- Quemándola en el árbol. Peligra el árbol, peligra la finca, y en época de riesgo de incendio es directamente una infracción.
La manera correcta es subir con equipo, cortar la rama entera, bajarla controlada dentro de una bolsa cerrada y destruirla fuera. Nosotros las sumergimos, que es el sistema limpio y el que recomiendan los servicios forestales cuando no se pueden incinerar con autorización.
Qué puedes hacer tú sin subir a ningún sitio
Hay cosas útiles que no requieren ni equipo ni licencia:
- Mirar los pinos en noviembre. Con unos prismáticos y desde el suelo. Las bolsas jóvenes son pequeñas y grisáceas, y cuando las ves en diciembre ya son blancas y evidentes. Cuanto antes las detectes, más opciones tienes.
- Fotografiar y enviar. Con una foto de la copa desde el suelo ya te podemos decir si lo que ves es procesionaria o es un nido de pájaro, que pasa a menudo.
- Cerrar el paso a la zona de enero a abril. Si hay fila en el suelo, acordona y no dejes pasar al perro por ahí. Parece obvio y es lo que más disgustos evita.
- No mezclar el árbol con el resto de restos. Si ha habido nidos, los restos de poda no van al compost ni a la trituradora del jardín.
Cómo lo hacemos nosotros
Primero miramos el árbol y el sitio, no el calendario comercial. Un pino aislado al fondo de una finca y un pino que cuelga sobre la piscina no tienen la misma urgencia aunque tengan los mismos nidos.
En otoño, si llegamos a tiempo, vamos a producto biológico, que es el que menos afecta al resto de bichos del jardín. En invierno, si ya no sirve, valoramos endoterapia o retirada según cuántos nidos haya y quién pasa por debajo. Y si tienes perros, ponemos collar antes de enero aunque hagamos otra cosa: es la barrera que evita el disgusto gordo.
Lo que no hacemos es venir una vez y darlo por cerrado. La procesionaria vuelve, y lo que funciona es mirarla cada otoño.
Tienes pinos cerca de casa y no sabes si lo que ves es procesionaria? Haz una foto de la copa y envíala por WhatsApp. Te decimos qué es y si toca hacer algo este mes.
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